Esta semana recibí un libro que desde hace tiempo quería tener: Mothering Myths: An ABC of Art, Birth and Care. No recuerdo exactamente cómo llegué a él; probablemente haya sido por Instagram o algo así.

Lo curioso es que, meses antes de conocer el libro, había guardado en YouTube una charla de arte llamada Good Mom / Bad Mom que me había llamado la atención. Cuando finalmente tuve tiempo de escucharla, descubrí que hablaba de una exhibición con el mismo nombre, en el Museo Central de Utrecht, y que esa exposición había dado origen justamente al libro que ya planeaba comprar. ¿Jung lo llamaría sincronicidad?
Pocas veces pensamos en la maternidad desde la perspectiva del arte. Estamos acostumbrados a verla de manera sacrificada, en los retratos religiosos de la Virgen María, la madre ejemplar. Pero esa es solo una de las muchas miradas posibles; la maternidad es increíblemente más compleja y necesitamos más ojos, más voces, más mujeres que la retraten. También es necesario revaluar esa noción de maternidad, como lo hizo la gran artista portuguesa Paula Rego, que retrató a la Virgen María, desde su perspectiva, la de una niña novia que tiene miedo al recibir el llamado del ángel Gabriel, cambiando el relato, sacando la pasividad de María y dándole voz. Otro ejemplo es Artemisia Gentileschi que pintó una versión de la Virgen donde se la ve cansada, mostrando la fatiga real de la maternidad.

La charla repasa la exhibición, pero también plantea preguntas profundas como: ¿Por qué la maternidad se ha considerado durante tanto tiempo un asunto privado o doméstico y no un tema de discurso público o del mundo del arte? ¿De dónde viene el dogma del "genio solitario" que trabaja sin interrupciones ni responsabilidades domésticas? o ¿Cómo puede el arte ayudar a procesar temas difíciles como el aborto, la pérdida de un hijo o el trauma colonial relacionado con la reproducción forzada?
Hice una primera ojeada del libro y seleccioné algunas imágenes que, sin pensar demasiado, me llamaron la atención:
1 - Billie Zangewa - Ma vie en rose
La artista malauí Billie Zangewa, crea tapices de seda que capturan escenas de la vida cotidiana femenina. A través del bordado a mano y la superposición de telas, construye imágenes que funcionan como pequeñas narraciones. Los bordes inacabados de las piezas no son un descuido, sino según cuenta ella, una decisión que deja espacio para que el espectador entre en la escena.
En su obra Ma vie en Rose, la maternidad es el tema central. Las escenas domésticas, que casi siempre pasan por simples o mundanas, se transforman en imágenes con una resonancia más amplia, capaces de conectar con experiencias compartidas. Así convierte lo cotidiano en un hecho significativo, y lo que suele pasar desapercibido adquiere una nueva identidad.
Zangewa utiliza su práctica para explorar su identidad como madre desde un lugar profundamente personal, pero también crítico. Sus piezas celebran la maternidad sin idealizarla, mostrando momentos íntimos que resultan cercanos para quien mira. Al mismo tiempo, sus relatos textiles funcionan como una reflexión sobre los roles de género y el lugar de la madre en la sociedad contemporánea.

2 - Frida Orupabo - Labor I
Orupabo es una artista noruega que explora la maternidad negra y la representación del cuerpo de la mujer negra, liberándolos de siglos de violencia visual y estereotipos.
Usa el collage como un acto de desobediencia, su técnica consiste en empalmar, tejer y unir las partes por medio de pines o alfileres de papel. Este método no busca la coherencia fluida, sino un "desajuste intencional" que sugiere que las figuras podrían estar tanto integrándose como desintegrándose.
Utiliza imágenes encontradas en fuentes públicas (Instagram, eBay, Pinterest) para denunciar el legado del colonialismo y el apartheid. Al usar imágenes con marcas de agua de bancos de fotos (como Getty), realiza una especie de "robo" necesario para reclamar la libertad de las figuras históricamente sometidas.
Su trabajo aborda el "esperar" como un producto de la desigualdad sistemática, refiriéndose a la espera por derechos fundamentales o reconocimiento humano.
Acá podés ver más sobre su trabajo: Link y en este video podés saber más de ella y cómo elabora sus obras Link

Labor I
2020 - Collage with paper pins - 69.5 x 115cm (94.5 x 142.5cm framed)
3 -Alice Neel - Degenerate Madonna
Alice Neel, fue una pintora estadounidense, que pintó Degenerate Madonna en 1930, una obra al óleo de estilo surrealista y expresionista, considerada una de sus obras más impactantes por su rechazo absoluto a las imágenes idealizadas de la maternidad, en las que el trabajo de criar a un hijo suele presentarse como algo "inmaculado".
La imagen es grotesca, la madre tiene los pechos caídos y puntiagudos casi punzantes, y los niños parecen alienígenas. Hay críticos que plantean que este es en realidad un autorretrato psicológico de la artista. Neel venía de sobrevivir un intento de suicidio, luego de haber perdido a su hija de un año a causa de la difteria en 1927 y en la primavera de 1930, año en que pinta este cuadro, su esposo, el también pintor cubano Carlos Enríquez, se llevó a su hija EIisabetta a La Habana, sin su permiso, lo que fue considerado un secuestro por la artista.
A pesar de la apariencia deteriorada de los sujetos, la intención de Neel no era la crueldad, sino mostrar la vulnerabilidad de la maternidad.
Creo que Neel también nos habla del posparto, y ¿cómo sentimos la responsabilidad de mantener a otro ser vivo totalmente dependiente de nosotros? Creo que Neel, deja claro que el posparto no son 6 semanas, es constante y se va transformando, porque nuestro cuerpo y cerebro ya no son los mismos. Nosotras ya no somos las mismas.

4 - Tala Madani - Shit Mom
La artista iraní-estadounidense Tala Madani desafía la representación tradicional de la maternidad con su serie "Shit Moms".
Mediante pinturas y animaciones, Madani presenta a una madre compuesta de materia fecal que interactúa con sus hijos, rompiendo con los ideales de pureza y perfección. Esta obra surge de su propia experiencia personal y explora la tensión emocional, la pérdida de identidad y las presiones sociales que conlleva el cuidado de los niños. Al alejarse de la figura de la "madre virgen", la artista visualiza la contaminación inevitable y la naturaleza caótica de la crianza, permitiendo que la fealdad y el agotamiento se adentren en el rol materno.
Animación - Link

5 - Mary Husted - Luke
Esta imagen no está en el libro, no a simple vista, pero está en otro libro que recomiendo de Katy Hessel, “How to Live an Artful Life”, del cual copio textualmente:

"Nada de lo que había dibujado o pintado en mi único año previo de estudios de arte era bueno, pero estos dibujos sí lo eran. [...] La necesidad y el anhelo los impulsaban. Eran todo lo que tendría de él. Puede sonar trivial, pero diría que el amor trazó esas líneas inquisitivas y tentativas en el papel". — Mary Husted
“En 1962, cuando Husted tenía diecisiete años, quedó embarazada. Pero como no estaba casada con el padre, se vio obligada a dar a su hijo en adopción. Cuando nació su bebé, Luke, se le permitieron diez días con él y lo dibujó, capturando cada detalle: su cabello, cejas, pestañas, cómo dormía y su puño cerrado.
Al regresar al arte décadas más tarde, utilizó estos bocetos como inspiración para su collage dorado Dreams, Oracles, Icons (Sueños, Oráculos, Iconos), de 1991. En él se ve a un recién nacido acunado en una forma parecida a un nido, y a una madre liberando a un pájaro. Ella donó la obra a la Colección de Arte de Mujeres en el Murray Edwards College, de la Universidad de Cambridge.
En 2007, Luke, que entonces tenía cuarenta y cuatro años y estaba casado y con dos hijos, fue en busca de su madre y logró localizarla. Madre e hijo se reunieron pronto y han estado en contacto diario desde entonces.
De estos dibujos, este acto de amor, podemos extraer el poder del arte como herramienta para retener los recuerdos más significativos. Si bien un teléfono con cámara puede ser útil para registrar momentos, tomarse el tiempo para observar, sentir y registrar físicamente lo que está frente a nosotros puede transportarnos a un lugar al que podemos aferrarnos para siempre.
¿A qué recuerdo preciado te aferrarás tú?”
La historia del reencuentro de Husted con su hijo Link
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